Como estudiante en la Escuela

DSC00144Elegí estudiar Ingeniería de Minas porque consideraba que era una profesión que compaginaba el estudio del medio natural, en este caso, mineral, con el desarrollo de tecnologías aplicables directamente al mundo real. Por otra parte, también influyó el comentario de un antiguo profesor en el sentido de que ésta era una escuela en el que todos se conocían y en la que la relación personal era más cercana que en otras, ya que el factor humano siempre ha constituido para mí un aspecto esencial.

Pronto descubrí que el comentario era cierto, así como la ilustre tradición y las importantes aportaciones que nuestra Escuela de Minas había hecho a la ciencia y técnica en sus muchos años de historia.

Puedo decir que, pese a la dureza y exigencia de los estudios, fui muy feliz en mis años de estudiante. Coherentemente con la motivación que me impulsó a entrar en ella, elegí la especialidad con mayor contacto con la naturaleza, es decir, Geología y Geofísica. Guardo un muy grato recuerdo de esos cursos con sus salidas de campo, con una especial mención del Campamento de Pirineos con sede en Hecho (Huesca), en el verano del 87, una experiencia inolvidable, tanto por lo mucho aprendido como por la convivencia con compañeros e instructores.

Fui un estudiante activo en múltiples actividades de extensión universitaria. Formé parte del Club Deportivo Minas como participante en el equipo de atletismo y como miembro de su Junta Directiva, en calidad de vocal encargado de relaciones internacionales, lo que me llevó a ser el responsable de la organización de la asistencia a cuatro Carteles de Minas, una primera experiencia internacional y de gestión que luego me resultó de gran utilidad. También trabajé en diversos periódicos universitarios y tuve el honor de colaborar con el querido Prof. Antonio Canseco en la organización de actividades culturales. Todo esto me hizo comprender que la vivencia universitaria era algo más que ir a clase y aprobar exámenes, con ser esto lo fundamental.

En 5º curso obtuve una beca en la Cátedra de Hidrogeología del Prof. Fernández Rubio para colaborar en la organización de un congreso (TIAC’88), lo que me permitió preparar mis dos primeras comunicaciones y tomar contacto con un mundo en el que lo académico y lo profesional entraban en estrecho contacto, algo que me resultaba muy atractivo.

DSC07662Y ya en 6º se me concedió una beca vinculada a un convenio entre la Fundación Gómez-Pardo y el Instituto Geológico y Minero para desarrollar el proyecto Fin de Carrera, en este caso en el campo de las rocas y minerales industriales, dirigido por el Prof. Benjamín Calvo. Lo llevé a cabo en el laboratorio del IGME en Tres Cantos, pude preparar mis dos primeras publicaciones en revistas técnicas y me sirvió para conocer otro aspecto de gran interés, como es el de la investigación aplicada, en este caso a la alteración de los granitos ornamentales. Puedo decir que esta beca fue decisiva en mi trayectoria posterior, ya que ha sido en este campo en el que me he desarrollado profesionalmente.

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