Como gestor en la Escuela

director_minasEn esta faceta de la gestión universitaria, toda mi actividad hasta el momento ha sido en el seno de la Escuela de Minas y Energía.

Mi primera experiencia en este campo fue en 1999, como responsable del Servicio de Alumnos y Extensión Universitaria, dependiente en aquel momento de la Secretaría del Centro, ostentada entonces por la Prof. González Aguado. Sus funciones eran la relación con los estudiantes, preferentemente en los aspectos no docentes. Constituyó para mí una interesante experiencia, dada mi vinculación como alumno con el asociacionismo estudiantil, que siempre he considerado una actividad que era necesario fomentar.

Permanecí en ese puesto hasta que en 2000 pasé a ocupar el puesto de responsable del Servicio de Relaciones Internacionales, en dependencia de la Subdirección de Relaciones Externas, que ocupaba el Prof. Calvo. Su cometido principal era la coordinación de la movilidad internacional en el Centro, fundamentalmente entre los alumnos. Estuve desempeñándolo hasta febrero de 2004 y fueron unos años en los que la actividad fue frenética, ya que hasta ese momento los intercambios eran escasos y reducidos a muy pocos centros, sobre todo de habla francesa. El objetivo era conseguir que un número sensiblemente mayor de alumnos de la Escuela pudieran salir a hacer un curso a centros extranjeros y, si fuera posible, la doble titulación. Para ello, era fundamental diversificar la oferta, lo cual se hizo con gran cantidad de países europeos en el ámbito del Programa ERASMUS, así como con algunos centros de prestigio en Estados Unidos, como la Escuela de Minas de Colorado. También se aumentó la llegada de alumnos extranjeros, tanto procedentes de estos mismos países como de naciones iberoamericanas a través del Programa Antonio de Ulloa. Disfruté mucho esta actividad, ya que me permitió conocer escuelas y universidades de varios países, así como personas de las procedencias más diversas, tanto los propios alumnos que llegaban con las problemáticas más diversas como los responsables homólogos en los otros centros. Además, me hizo conocer mucho mejor la Escuela y sus titulaciones, ante la necesidad de informar a los estudiantes. La relación con éstos fue una vez más especialmente gratificante, ya que era necesario conocer en profundidad sus motivaciones y aptitudes para poder orientarles adecuadamente en la fase de búsqueda. Y era especialmente intensa a través del correo electrónico una vez que estaban en su destino, donde podían aparecer las casuísticas más originales que se nos puedan ocurrir. En este sentido, la experiencia con mucho más impactante fue el fallecimiento de una alumna de nuestra Escuela mientras se encontraba de intercambio y todo lo que generó este tristísimo suceso.

19190502859_a45f8088db_oEn febrero de 2004 pasé a ocupar la Secretaría de la Escuela, por designación del entonces Director Prof. Maldonado, en la cual me mantuve hasta la finalización de su segundo mandato en junio de 2008. Descubrí entonces que las funciones de la Secretaría son muy amplias, ya que, además de la custodia y gestión de la documentación académica en su calidad de fedatario de la misma, también tiene a su cargo la coordinación de los servicios generales del Centro (vigilancia, limpieza, organización de eventos,…) y, en aquel momento, la responsabilidad de la Biblioteca y de la Sección de Personal, tanto del PDI cono del PAS. Incluía además llevar la secretaría de los órganos colegiados (Junta de Escuela, Comisión de Gobierno, comisiones asesoras, Junta de Compensación,…), así como la coordinación de los procesos electorales, como miembro nato de la Comisión electoral. En este caso, fue necesario organizar los procesos por sufragio universal, recientemente implantado por los Estatutos entonces recién aprobados. Afortunadamente, pude contar en todo momento con el equipo de experimentados funcionarios que en todas las secciones constituye la base fundamental para poder asesorarse y llevar a cabo los cometidos correctamente. Recuerdo que, a los pocos días de tomar posesión, tuvieron lugar los terribles atentados del 11 de marzo, con la conmoción general que supusieron y especialmente en la UPM, al haber cinco alumnos que resultaron víctimas mortales de los mismos. Otra experiencia que destacaría fue el viaje a Buenos Aires en febrero de 2005 en sustitución del Director, acompañado de los Prof. Fernández Rubio y Martínez Díaz, con el fin de negociar con el gobierno y las universidades argentinas el acuerdo de apoyo a este país en la implantación de una titulación minero-energética de grado medio, para lo que contamos con el apoyo de Repsol-YPF y la Embajada de España; este acuerdo sigue vigente y para su desarrollo se ha contado con la participación de un destacado grupo de profesores de nuestra Escuela, dado que se trata de una titulación oficial de la UPM. En este puesto tuve ocasión de conocer a fondo los entresijos del Centro, así como a todo su personal, muy especialmente al no docente, además de recibir a muchos alumnos con problemas de las tipologías más diversas.

Desde junio de 2008 hasta julio de 2012 pasé a desempeñar el puesto de Subdirector de Ordenación Académica por designación del Director Prof. Calvo. Entre sus funciones están las propias de la Jefatura de Estudios, es decir, coordinar la actividad académica del Centro, facilitando los medios para que los Departamentos puedan ejercer la labor docente que tienen encomendada y velando por el cumplimiento de los planes de estudio. En esos años, esa labor se vio complementada con la coordinación del diseño e implantación de las nuevas titulaciones de Grado. La elaboración de los planes de estudio y su posterior acreditación ante la ANECA supuso el trabajo de dos intensos años, en estrecha colaboración con los miembros de la Ponencia de Estudios y el equipo de la Subdirección, sin los cuales no hubiera sido abordable una tarea de esa magnitud. Una vez más, he de decir que esta labor me permitió avanzar en el conocimiento de la Escuela, en este caso muy particularmente de sus Departamentos y su personal docente, así como de nuevo ahondar en el trato con los estudiantes, ahora desde el punto de vista de atención a sus problemas de índole académica. También me permitió tratar con múltiples aspirantes a entrar en la Escuela, que venían buscando información (y en algunas ocasiones también con los familiares que les acompañaban…), de los que tengo la satisfacción de que en su mayoría optaron por entrar en nuestra Escuela.

foto_gestor_2También considero de interés mencionar en este apartado la coordinación de la Cátedra-Empresa CEMEX de Tecnología del Cemento, del Hormigón y del Mortero, que desempeñé desde 2005 a 2012. Puedo decir que me resultó especialmente gratificante, dado que mi relación profesional con esta empresa nació a través de mi vinculación al LOEMCO y los comités de normalización en 1993 y se desarrolló a través de la realización de proyectos conjuntos que permitieron la incorporación de alumnos de la Escuela como becarios. La puesta en marcha de la Cátedra en 2000, en aquel momento con la coordinación del Prof. Ezama, potenció enormemente estas actividades, así como la realización de un curso anual de especialización que gozó de gran acogida entre los alumnos, el cual incluía prácticas de laboratorio en LOEMCO y un viaje para conocer instalaciones de la empresa, así como la concesión de un premio anual de PFC. En los momentos de mayor auge de la construcción, hacia los años 2006-2007, CEMEX llegó a ser la empresa con mayor número de estudiantes realizando las prácticas en empresa. Siento una especial satisfacción por el número de antiguos alumnos que a través de la Cátedra tuvieron su primera experiencia laboral en la empresa, en los campos más diversos de su actividad, bastantes de los cuales permanecen, incluso en momentos tan complicados como los actuales, y algunos en puestos de especial responsabilidad. Asimismo, algo similar puede decirse de las actividades de la Cátedra ANEFA, de cuyo comité de dirección he formado parte desde su creación en 2000, con las coordinaciones sucesivas de los Prof. Calvo y Gómez-Limón.

808B7143Por último, queda mi etapa como Director, desde julio de 2012 hasta la actualidad. Puedo asegurar que han sido años de intenso trabajo, en unos momentos especialmente complicados para la Universidad española, lo cual supuso tener que atender las cuestiones sobrevenidas con preferencia a otros proyectos. La escasez de recursos económicos ha supuesto un reto para que nuestra Escuela pudiera seguir funcionando, destacando negativamente la dramática reducción de plantilla de PAS en 2013, en la que perdimos a personas muy valiosas. Otro desafío importante fue el acometer a nivel de la UPM la reorganización departamental. En este caso, tengo la satisfacción de que la propuesta que planteé de creación de los dos departamentos en nuestra Escuela, el de Ingeniería Geológica y Minera y el de Energía y Combustibles, fue finalmente la solución adoptada y obtuvo un respaldo mayoritario (superior al 80 %) en nuestro Centro. Destacaría en estos años la obtención de la acreditación ABET para la titulación de Ingeniería de Minas, la cual será en breve extensiva al Máster en Ingeniería de Minas y a nuestros cuatro Grados, que supuso el refrendo de la condición de nuestra Escuela como líder en su campo, además de contribuir a la empleabilidad de nuestros egresados por el reconocimiento internacional que otorga. También el fortalecimiento de las relaciones con el sector empresarial, con la reorganización del Consejo Asesor, la puesta en marcha de las cátedras-empresa Atlantic Copper y CONFEDEM, de metalurgia y minería, respectivamente, así como el convenio con AINDEX, asociación que agrupa a las empresas de minerales industriales. Como un fruto tangible de estas relaciones, se puede citar la financiación íntegra que la Cátedra Atlantic Copper ha otorgado al proyecto de ampliación de la Casa del Alumno. Asimismo, se completó el desarrollo de nuestras titulaciones de Grado, Máster y Doctorado, en este último caso con la puesta en marcha del Programa de Doctorado del Centro. Y se completaron las obras de rehabilitación del edificio M-2, junto con otras actuaciones importantes, como los nuevos sistemas de climatización, tanto de frío como de calor, en el edificio M-3, con la consiguiente mejora de la eficiencia energética y de las condiciones de trabajo en el mismo, bien es cierto que más tarde de lo solicitado, debido a las dificultades de financiación por parte del Rectorado de la UPM.

En general, considero que, a pesar de las grandes dificultades vividas en una de las peores épocas para la Universidad española, nuestra Escuela en estos años se ha consolidado como uno de los centros de referencia en la UPM, habiendo llegado a su máximo histórico de estudiantes (más de 1800) en un momento en que el número total en la Universidad ha ido a la baja.

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